Sin dirección no podemos avanzar

La flexibilidad suena bien: diseñar para soportar cambios, dejar decisiones abiertas, no cerrarse demasiado pronto.

Pero si pasa el tiempo y nada se define, esa flexibilidad empieza a jugar en contra. Todo queda en el aire, todo es “por mientras”, y el equipo técnico nunca construye con una dirección clara. Se acumulan caminos posibles, pero no se avanza por ninguno.

Ser flexible no es lo mismo que no decidir. En algún momento, hay que comprometerse con una dirección y construir en serio.