Por qué me cargan los quick-wins

A veces no es un gran error lo que nos desvía, sino la suma de todos los quick-wins.

Cada uno por separado parece razonable, rápido y no muy caro. Pero cada uno desenfoca, interrumpe lo importante, y va desordenando el sistema. Y lo peor: casi nunca son tan “quick” como creemos.

Cuando nos damos cuenta, ya no estamos avanzando en lo que realmente importa. Solo estamos apagando incendios chicos que nosotros mismos aceptamos prender.