Construir bien también es saber decir que no

Agregar cosas nuevas da la sensación de que estamos avanzando. Pero todo lo que sumamos, alguien lo tiene que mantener.

Una función más, un endpoint más, una integración más. Todo se queda, y todo empieza a pesar. Al principio no se nota, pero con el tiempo, todo es más lento: cambiar algo cuesta más, romper algo es más fácil, y nadie se acuerda por qué se hizo así.

Construir bien también es saber decir que no.